viernes, 5 de octubre de 2007

Pobre...Pero Digno!!!


Se habla mucho hoy en día de la dignidad del ser humano, pero siempre con la idea de que la dignidad del hombre está condicionada por ciertas circunstancias específicas: se tiene dignidad cuando se es libre, cuando no se es pobre, cuando no se padece una enfermedad deformante o incapacitante, es decir, no se tiene dignidad humana sino dentro de ciertas condiciones. Nuestro pensamiento de hoy, sin embargo, nos hace asomarnos a una ventana nueva, a través de la cual podemos ver una imagen bien extraña la dignidad de ser pobre sin sentir ser humillado por ello. El hombre que hoy nos habla es un hombre viejo, pobre y abandonado de todos, pero no por eso se siente humillado ni derrotado ni inferiorizado: él no es un indigente; es un hombre pobre, pero no es un mendigo, ni está pidiendo dádivas o limosnas. No es tampoco un pobre orgulloso, que estuviera tratando de ocultar su pobreza, ni rechazando la ayuda de sus amigos en un alarde de suficiencia propia. Es un hombre que sabe que lo es, que no se avergüenza de ello, y que sin embargo, no ha renunciado a su dignidad de ser hombre por causa de su pobreza extrema; es un hombre que está consciente de la dignidad de ser pobre. Pobre, pero no indigente, pues había aprendido a padecer necesidades sin andar exhibiéndolas ni provocando la lástima de sus amigos. Pobre, pero no acomplejado, pues sabía bastarse a sí mismo con lo poco que tenía. Pobre, pero digno, pues su pobreza nunca fue un pretexto para el desaseo ni el abandono de su persona. Pobre, pero sin mentalidad de mendigo, pues la ayuda que recibía de sus amigos no la recibía como una limosna, sino como una demostración de amor. Cuando se es pobre de ese modo, se es pobre pero con dignidad; es más, el que no es pobre, y mira la dignidad de la pobreza del que vive su miseria sin complejos ni falsos orgullos, siente que el pobre es más que él; que se siente seguro y cómodo porque está en buena situación, pero no está seguro de cómo reaccionaría si se viera en la pobreza suma. Hay una verdadera libertad en eso de ser pobre con dignidad, y en un día como este hay un llamado para usted, para que si es pobre, sienta la dignidad de ser pobre, y si no es pobre, se acuerde de los pobres, no como seres a los que ha de tener lástima, sino como seres humanos cuya dignidad no es menos por el hecho de que tengan muchas necesidades por cubrir. Sea pobre con dignidad y digno con el pobre. -by anonimo-

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