
Miriam es una mujer de 33 años, tiene el pelo negro y los ojos color café claro, es alegre, inteligente y cariñosa.
a los 11 años empesó a trabajar; a los 18, nació su hijo sergio; luego vivinieron Miriam y Doris.
Junto a su marido y sus hijos ha tenido que vivir siempre de allegada. Actualmente arrienda 2 piezas en un sitio, donde viven otras 2 familias.
Miriam se siente orgullosa porque sus hijos son empeñozos y estudian, pero tambien se siente humillada, porque no ha logrado tener un lugar propio donde vivir. Hasta hace poco, el único baño que tenían era un pozo negro que debían compartir con los otros arrendatarios.
en el sitio todavía hay una sola llave para todos, de allí deben sacar agua para lavar la ropa y los platos, hacer la comida y bañarse.
Los niños no pueden llevar amigos, no pueden escuchar música, no pueden estudiar tranquilos; se ven obligados a hacer la vida en la calle.
Han tenido robos, como viven tantas personas juntas, entra y sale mucha gente que a veces ni se conocen. Les han quitado plata, ropa, comida y hasta un televisor.
Les controlan el agua y la luz que gastan. A veces han estado meses con la luz cortada, aunque hayan pagado el arriendo.
Hace un año, la junta de vecinos del sector incribio a los allegados y se creó un comité de vivienda.
En el comité participan ochenta familias. Miriam es parte de la directiva. Juntos han hecho la postulación al subsidio; se reúnen semanalmente y juntan fondos y se informan de los trámites que deben hacer para obtener su casa.
Miriam hoy tiene toda la esperanza de lograr por fín, un lugar propio y digno donde vivir. - by Marmota
a los 11 años empesó a trabajar; a los 18, nació su hijo sergio; luego vivinieron Miriam y Doris.
Junto a su marido y sus hijos ha tenido que vivir siempre de allegada. Actualmente arrienda 2 piezas en un sitio, donde viven otras 2 familias.
Miriam se siente orgullosa porque sus hijos son empeñozos y estudian, pero tambien se siente humillada, porque no ha logrado tener un lugar propio donde vivir. Hasta hace poco, el único baño que tenían era un pozo negro que debían compartir con los otros arrendatarios.
en el sitio todavía hay una sola llave para todos, de allí deben sacar agua para lavar la ropa y los platos, hacer la comida y bañarse.
Los niños no pueden llevar amigos, no pueden escuchar música, no pueden estudiar tranquilos; se ven obligados a hacer la vida en la calle.
Han tenido robos, como viven tantas personas juntas, entra y sale mucha gente que a veces ni se conocen. Les han quitado plata, ropa, comida y hasta un televisor.
Les controlan el agua y la luz que gastan. A veces han estado meses con la luz cortada, aunque hayan pagado el arriendo.
Hace un año, la junta de vecinos del sector incribio a los allegados y se creó un comité de vivienda.
En el comité participan ochenta familias. Miriam es parte de la directiva. Juntos han hecho la postulación al subsidio; se reúnen semanalmente y juntan fondos y se informan de los trámites que deben hacer para obtener su casa.
Miriam hoy tiene toda la esperanza de lograr por fín, un lugar propio y digno donde vivir. - by Marmota


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