domingo, 16 de diciembre de 2007

Casen: Pobreza y Garantías Sociales, por Rodrigo Jordán

Rodrigo Jordán es Presidente de la Fundación para la Superación de la Pobreza.

Los datos entregados por la Encuesta Casen 2006 son una muy buena noticia - no se había registrado una caída tan significativa del indicador de pobreza desde antes de 1996 - pero plantean nuevos desafíos para un país que mira al desarrollo.

La pobreza que actualmente existe en Chile, se ve afectada por un circuito de vulnerabilidad muy complejo que se ha ido estructurando en torno a factores como la segregación residencial, la inserción en mercados laborales precarios y la segmentación educativa. Gran cantidad de personas exhibe un elevado riesgo, y asciende y desciende respecto de la línea de la pobreza varias veces durante su ciclo vital. Si, por ejemplo, la línea se incrementara sólo en 15 mil pesos al mes para las zonas urbanas, la pobreza aumentaría (2003) de 18,8% a 30,8%, porque hay mucha gente ubicada inmediatamente por sobre la línea.

Dado el nivel de desarrollo alcanzado, los indicadores económicos y sociales deben ir cambiando para enriquecer la visión del presente. La canasta del IPC, la Ficha CAS, la forma de medir el desempleo y ajustes a la medición de cuentas nacionales, son ejemplos en esa dirección. No ha pasado lo mismo con el indicador de pobreza.

Nuestros análisis indican que la Canasta de Satisfacción de Necesidades Básicas se encuentra desgastada y por lo tanto discrimina menos que antes porque se basa en un patrón de consumo prácticamente desaparecido. Por lo tanto es necesario actualizar este instrumento, de lo contrario, podemos estar evaluándonos por una vara que no nos corresponde. Chile ha sido invitado a formar parte de la OCDE, ello también nos obliga a mirar la pobreza con otros umbrales.

Concordamos con lo dicho por la ministra de Planificación y con el editorial de La Tercera del sábado, pues el éxito en la reducción de la pobreza plantea el desafío de abordarla con nuevas herramientas. Creemos que dichas herramientas se traducen en un sistema de garantías sociales, un conjunto de derechos garantizados que permita a todos los chilenos tener asegurado un piso de bienestar y oportunidades.

Esto permitiría que cada persona supiera exactamente a qué puede acceder en las áreas de empleo, vivienda, salud, educación, ingresos, protección social y participación social, y que exista una forma efectiva de ejercer ese derecho. Creemos que un acceso garantizado dado por este sistema requiere de un gran pacto fiscal, de una institucionalidad acorde y de una legislación efectiva. Esto es posible en un país con el nivel de desarrollo que hemos logrado.

Las garantías sociales deben primero consensuarse, luego asegurarse mediante mecanismos que expliciten el acceso, la oportunidad, la calidad, la protección financiera y el control social; y después actualizarse dado lo dinámico del fenómeno de la pobreza y la vulnerabilidad. Las encargadas de esta tarea deben ser las instituciones públicas y privadas, a través de planes y programas en las áreas señaladas.

Sólo si como país somos capaces de asegurar un piso de bienestar y oportunidades a nuestra población más vulnerable, se reducirá la pobreza con mayor profundidad, se mitigarán los niveles de incertidumbre de los grupos vulnerables y sobretodo, se aportará significativamente a una verdadera integración. - by marmota -


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