www.eugeniotironi.clConvencido de que el "bacheletismo-aliancista" es el principal triunfo que ha tenido Bachelet, Eugenio Tironi considera que este Gobierno tiene un buen producto que ofrecer y que mostrar, pero que está mal empaquetado. Es lo que muchos llaman la falta de relato. Tironi también levanta la mirada hacia las próximas elecciones y señala que si el tema de la campaña es la equidad, gana la Concertación; pero si es por gestión, gana la Alianza. Todo está en manos –dice él- de René Cortázar.
Tironi, ya lo sabemos, no es sólo un estudioso de los movimientos sociales o un consulto de prestigio en el mundo de la empresa. Su incursión en la política, siempre desde el campo de las ideas, le han granjeado también buena fama. No por nada, sus análisis políticos, su destreza para poner nombre a los fenómenos de opinión pública o su buena performance para dar con los mensajes precisos en tiempos de campaña, lo han convertido en un verdadero gurú del establishment.
Aquí, Tironi critica la manera en que la Alianza por Chile ha juzgado al ex Presidente Ricardo Lagos. Cree que han desplegado la estrategia de los "mosquitos" contra un león que hasta ahora permanecía sereno y en retiro. Tironi apuesta a que el león-Lagos volverá a rugir y de un zarpazo sacará a los mosquitos de su cuadro de acción.
- A su juicio, luego de romper su silencio, ¿Lagos quedó posicionado para el 2009?
- Absolutamente sí.
- El Transantiago, ¿no marca un punto de inflexión para él?
- Claro, marca un punto de inflexión en cuanto rompió su silencio y, de alguna manera, aceptó que el Transantiago ha teñido el conjunto de la obra de la Concertación. Pero también es cierto que la situación de Lagos hoy día es mucho más confortable: su hijo ya no está en el gobierno y el Transantiago comienza a mejorar.
- Pero también es cierto que se ha generado un cuestionamiento profundo a Lagos, quien es una de las figuras más célebres de la Concertación. ¿Cuánto influye eso en la percepción ciudadana?
- Creo que la derecha ha cometido un error grave al lanzarse con tanta virulencia sobre Lagos, porque está atacando a una figura que está en el corazón de la Concertación. Con eso, la Alianza está haciendo que el concertacionismo reaccione y que también reaccione Lagos. O sea, éste era un león muy paciente que soportó embates de muchos mosquitos por largo rato. Los mosquitos creían que tenían al león totalmente derrotado, pero por ahora el león ha movido sólo una garra ... En el momento que se ponga a rugir, muchos mosquitos van a terminar arrepentidos.
- ¿Por qué?
- Porque hay una cuestión muy curiosa aquí. La crítica que se le hace a Lagos es por haber sido excesivamente audaz, arriesgado, casi voluntarista. O sea, el pecado es haberse puesto metas muy altas. Es lo que se ha llamado eufemísticamente: su impronta creadora. El punto es que, si ése es el pecado de Lagos, ¿qué nos ofrece la derecha? ¿Qué ofrece Piñera? Ellos prometen metas mucho más altas. Ya dicen que crecer al 5 por ciento es mediocre, que es como estar durmiendo la siesta ... Lo curioso, entonces, es que el ethos de la derecha es el mismo que le critican a Lagos.
- Tomando su analogía del león, lo extraño es que Lagos dejó el gobierno convertido en el rey de la selva, pero terminó como enjaulado por el Transantiago. ¿Qué costo puede tener eso para él?
- Es verdad lo que dices, pero todos saben que cualquier gran proyecto tiene sus complicaciones. Eso pasa hasta cuando uno se construye una casa. Todos los grandes proyectos tienen dos constantes: el primero, que se demoran más del tiempo previsto, y segundo, que siempre cuestan más que lo que se tenía considerado. Cuando un proyecto incluye como variable crítica el comportamiento de la gente, que por definición no es predecible, como ocurrió con el cambio en el sistema de transportes, el escenario es más complejo aún. Lo que determina que las cosas funcionan o no es el comportamiento de la gente. Por lo tanto, todo se juega en la gestión, en el management.
- En este caso, ¿a qué le llama gestión?
- Gestión es ir cambiando el diseño cada vez que sea necesario. Entonces, esta discusión que se ha dado respecto a que el diseño era bueno y la gestión mala, o al revés, es una soberana estupidez. Aquí ha habido un problema de management que no se inicia con la gestión de Bachelet, sino que viene del origen, y nunca nadie le puso corte a eso.
- Usted dice que la derecha ha cometido un error al lanzarse contra Lagos, pero buenta de las críticas vienen de la Concertación. ¿Qué explica eso?
- Creo que aquí hubo un deseo de mucha gente por matar al padre, por matar a esa figura que dominó la escena nacional durante tantos años y que siempre ha mostrado una enorme capacidad para moverse en muchos campos. Es como una presencia que inhibía a los que los seguían. También hay una cuestión gatillada por el "zaldivarismo". Ese grupo siempre ha tenido un particular encono hacia él y ha estado buscando cualquier pretexto para lanzarse al cuello de Lagos. Entonces, se juntaron esas dos cosas. A eso súmale el clima que ha generado la Alianza y que lo ha hecho con mucha inteligencia y habilidad. Es la estrategia de los mosquitos de la que hablábamos recién. Eso ha creado una atmósfera compleja.
- ¿Eso ha permeado al mundo de la Concertación?
- Absolutamente. Ha suscitado dudas respecto de lo que se ha hecho en estos años. Sin embargo, creo que se ha ido generando un reencantamiento con la continuidad. Todo lo que está pasando en materia de vivienda, de educación, de políticas públicas que apuntan al mundo social, son resultado de una obra acumulada durante décadas. Eso ha llevado a que se dé una depreciación de la ruptura.
- ¿Y qué gatilló ese cambio?¿La amenaza cierta de que la derecha los desplace del poder?
- En parte eso y en parte el que las ínfulas rupturistas o fundacionales se erosionaron muy rápido. El principal capital del actual gobierno está marcado por continuar y gestionar bien los lineamientos estratégicos que se han venido desplegando desde 1990 en adelante.
- Convengamos que ése no era el propósito inicial de este gobierno...
- Este gobierno nunca explicitó cuál iba a ser su estrategia. Pero es cierto lo que tú dices: todos los gobiernos tratan de marcar fuertemente su diferencia con el antecesor. Y, efectivamente, este gobierno introdujo un énfasis distinto. O sea, éste es un gobierno que se conmueve más con los niños y los ancianos que con los puentes, túneles y los puertos. Y la Presidenta ha sido muy consecuente con eso. Pero ahora hay una suerte de admisión, de reconocimiento, de cuál es el soporte que ha permitido que esos énfasis puedan concretarse y que son aquellos que fueron instalados por los gobiernos anteriores. En ese sentido, hay una suerte de reconciliación.
- No ha pasado eso con todos los sectores de la Concertación. Camilo Escalona reconoció que el problema de los socialistas era la sensación de vergüenza que tienen por lo que ha hecho la Concertación en estos años.
- Sí, pero eso siempre ha existido. En los ´90 era por cómo se había hecho la negociación con Pinochet, en el ´93 por cómo se había tratado el tema de los derechos humanos; para qué decir en el ´99 con la detención de Pinochet ... O sea, la Concertación ha podido administrar perfectamente bien ese masoquismo izquierdista.
- Y eso no va a cambiar, dice usted.
- ¡No! Eso es parte del inventario. Además, es un componente importante de la sociedad. Las sociedades necesitan un sector estructuralmente inconforme.
La soledad de la Presidenta
- Dice que este gobierno se reconocilió con la continuidad. Para eso, ¿tuvo que renunciar a su sello inicial de generar un cambio en la elite?
- Bueno, en la vida las cosas se van equilibrando. Creo que éste es un gobierno que ha ido madurando y que ha venido reconciliándose con el pasado de la Concertación ... Además, gran parte de la agenda original de este gobierno se ha ido cumpliendo. Sin duda, el gobierno de Bachelet va a ser recordado como un punto de inflexión en la sociedad chilena. Todo el tema de la mujer y su incorporación al ejercicio del poder, es un hecho súper importante. Y te lo digo porque a uno le ha tocado hacer el proceso de adaptación, lo cual no ha sido fácil para ninguno de nosotros.
- ¿Por qué tanto?
- Porque la presencia de las mujeres en los distintos ámbitos te genera un tipo de relación más afectuosa, menos informal; es una cierta familiaridad en la cual o te integras o quedas fuera. En ese sentido, éste es un ogbierno menos protocolar, menos ceremonioso. Es como un gobierno más escandinavo, más horizontal respecto de la gente.
- Pero no es eso lo que están mostrando las encuestas.
- No, pero las encuestas toman su tiempo. Este gobierno ha tenido grandes triunfos. Por ejemplo, toda su impronta participativa, la cosa de las comisiones, me agrada mucho. Yo estoy metido en la Comisión de Equidad y te juro que cada vez que salgo de ahí, me siento orgulloso de ser chileno. Hay un espíritu de acuerdos muy sustancial que también ha fructificado en Educación, en Previsión Social, en Seguridad Ciudadana. Eso se debe mucho al estilo de gobierno de la Presidenta.
- ¿Y cuánto influyó la entrada de Joaquín Lavín a la escena?
- O sea, el "bacheletismo-aliancista" es el principal triunfo que ha tenido Bachelet. Es ella la que permite que emerja un Lavín y una oposición haciendo acuerdos. Y ésa es una cuestión sustancial. ¿En qué lugar del mundo tienes una oposición que se pone de acuerdo con la centroizquierda en un programa de seguridad pública? Pensemos que el arma que históricamente tiene la derecha para acceder al poder es que ella ofrece orden. Entonces, ¿de qué país estamos hablando?
- Aun así, ¿no cree que la Presidenta aparece un poco sola en este proceso?
- Sí, éste es un gobierno que parece solo porque no tiene el mismo respaldo de la opinión pública que tenía y porque, además, la Concertación no está en el mismo ritmo. Ni los partidos ni sus parlamentarios se sienten cómodos con la música que se toca en esta fiesta. Entonces, todos están rezongando.
- En estos meses también se ha dicho que al gobierno le falta relato, una cierta mística para convocar.
- El gobierno carece de un relato o sencillamente no lo ha racionalizado. Quizás sea el estilo de una impronta femenina para ejercer el poder, que es distinto a cómo lo hacemos los hombres. Nosotros pensamos que el relato transforma realidades. Las mujeres, que tienen la experiencia de la maternidad, son más concretas. Pero el producto que tiene este gobierno es realmente espectacular, el problema es que está mal empaquetado.
- ¿Cuánto puede afectar aquello a la proyección de la Concertación? Hoy el oficialismo está en un trance difícil ...
- El dilema es el siguiente: ¿cuál va a ser el tema de la próxima campaña presidencial? Si el tema es la equidad, la Concertación tiene más posibilidades de ganar. Desde ese punto de vista, Lavín está actuando con mucha inteligencia. Está plenamente instalado en la Santa Bárbara de la Concertación que es la Comisión de Equidad. Obviamente, si ésa es la demanda, la Concertación tiene más probabilidades de ganar porque la equidad está mucho más en su naturaleza y en su historia. O sea, suponer que Piñera puede ser el hombre que va a encarnar la equidad, es difícil de creer. Pero, si en cambio, la demanda es de gestión, la Alianza tiene todas las de ganar, y especialmente Piñera.
- ¿De qué va a depender que la balanza se incline hacia la equidad o hacia la gestión?
- Del Transantiago. Por eso que el personaje estratégico se llama René Cortázar. - by marmota -




