jueves, 10 de enero de 2008

Cuando El Ayer Es Hoy

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Por Eduardo Contreras

El emblemático regreso a casa de nuestra compañera Cristina Carreño cierra con señales de esperanza un año que ha sido fuertemente contradictorio en el terreno de la lucha por verdad y justicia. Ella, combatiente ejemplar, detenida, desaparecida y aparecida, víctima como miles de chilenas y chilenos de la barbaridad de las dictaduras del cono sur, de regímenes aliados en la muerte, creadores de la operación “Cóndor”, Cristina vuelve para decirnos que todavía se puede.

Para decirnos, ella y su familia, que si no desmayamos en esta lucha, todavía es posible - a pesar de los años y de los partidarios del olvido – conocer la verdad, saber qué pasó con nuestras heroínas y nuestros héroes y hasta conseguir justicia. Hay que escuchar el mensaje de su regreso, no hay que bajar la guardia.

Este 2007 que se nos escapa comenzó más que bien porque a pocos días de la muerte del más canalla de los canallas, varios agentes de la dictadura abrieron su boca. Bocas silenciadas durante años por el miedo que imponía Pinochet, cuya influencia en la sociedad chilena aun persiste en las filas de la derecha más recalcitrante y antidemocrática. Y entonces ya a comienzos de enero de este 2007 las confesiones de un ex mocito del “Mamo” provocaron decenas de detenciones y nuevas confesiones, al punto que en marzo ya eran más de 60 los nuevos procesados y el caso “calle Conferencia” estaba prácticamente esclarecido. Habíamos avanzado en 2 o 3 meses del 2007 más que en años. Supimos del cuartel de Simón Bolívar, de la muerte de Victor, de Fernando, de tantos de los mejores de los nuestros. Luego, a lo largo del año, las batallas se concentraron en torno a la excarcelación de los criminales.

Cabe señalar que los avances en “Conferencia” arrojaron luces que permiten cerrar en breve al menos los casos “Operación Cóndor”, “Villa Grimaldi” y “Operación Colombo”. Todo es cosa de voluntad de los jueces. La detención de Iturriaga Neumann como el vuelco en los procesos por los asesinatos de los compañeros Raúl Pelegrini, Jecar Negme, José Carrasco y del sacerdote Miguel Woodward entre otros, también marcaron positivamente el año. En este último caso la jueza Eliana Quezada ha rozado la delicada epidermis de la Armada que por años trató de ocultar sus crímenes.

Preocupantes fueron en cambio ciertos conflictos internos en la Policía de Investigaciones, entidad que tanto ha colaborado al esclarecimiento de la verdad, a propósito de eventuales intentos del mando en apoyo al general ® de ejército Miguel Trincado, incidentes que concluyeron en la salida de Rafael Castillo otrora jefe de la Brigada de Derechos Humanos, quien no recibió el esperado apoyo del gobierno de la Bachelet que como mero premio de consuelo lo mandó al exterior.

Una pésima señal fue la propuesta de La Moneda de crear un Instituto de Derechos Humanos castrado en su facultad de ser parte en los procesos por crímenes contra la humanidad, que transforma al engendro de Instituto en una más de tantas instituciones inservibles.

Igualmente grave han sido las bajísimas condenas impuestas por los tribunales en la segunda mitad del año en casos relevantes de violaciones a los derechos humanos, profundizando una clara tendencia a que haya verdad........pero sin justicia. Es decir, impunidad. Pero quizás lo más alarmante sea la situación creada en la Corte Suprema, cuya sala penal en los últimos meses dictó fallos totalmente contradictorios en materia de derechos humanos. Por una parte descabelladas sentencias que acogieron la prescripción y/o la amnistía contraviniendo la ley nacional, los tratados internacionales, la doctrina y la jurisprudencia. Apoyando tales injustos y errados fallos han estado los ministros Nibaldo Segura y Rubén Ballesteros.

Mientras que la misma sala penal, pero con otra integración de ministros, dictó resoluciones absolutamente antagónicas, que volvieron las cosas a la dirección de los últimos 15 años : es decir que no puede haber prescripción ni amnistía cuando se trata de delitos contra la humanidad como lo son las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Pinochet.

Esta confusa situación es grave y habrá que poner fin a este juego que impide la certeza jurídica y que avergüenza al Estado de Chile. La Corte Suprema debe actuar con seriedad y responsabilidad ante Chile y el mundo y es dable esperar que su nuevo presidente, Urbano Marín, contribuya a poner atajo a esta escandalera.

Presente y futuro

Lamentablemente, este año se ha confirmado que no cesan en el país las violaciones a los derechos humanos ; que éste no es un tema sólo del pasado dictatorial y que por tanto es preciso unir las luchas por verdad y justicia respecto de la época de la infamia con las luchas de hoy por el respeto pleno a la dignidad del género humano.

El anunciado reforzamiento de la Brigada de DDHH en Investigaciones, su apoyo a la investigación judicial y su trabajo en colaboración con las agrupaciones de familiares de las víctimas y organismos y profesionales de DDHH, deben contribuír en tal sentido. Pero lo principal seguirá siendo la vigilancia y movilización del pueblo.

La mirada ha de ser amplia y puesta en la defensa de los derechos democráticos que no es precisamente la mirada oficial del gobierno y la derecha que se expresa en su política de “seguridad ciudadana”. En ese orden de cosas, es indispensable poner fin, ahora, a los excesos de la ley “antiterrorista” ; asimismo es urgente detener la represión a las comunidades mapuches, poner en libertad a los presos políticos y atender a los dirigentes en huelga de hambre desde octubre pasado con grave riesgo de sus vidas como el caso de Patricia Troncoso.

Es que la causa de los derechos humanos y no sólo de la vida o de la integridad física o psíquica, sino de todos los derechos inherentes a la persona humana por el solo hecho de serlo, es de la esencia del combate de los trabajadores y de las fuerzas populares por lograr el cambio social y la profundización de la democracia. Democracia que, como acaba de decir Danielle Miterrand, “vale para todos o no vale para nadie”. - by marmota -


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