domingo, 3 de febrero de 2008

Adiós Valentín, hasta siempre Volodia

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Nació hace 91 años como Valentín, pero la clandestinidad forzada lo cambió a “Volodia”. Así fue la vida de este observador del siglo XX, un hombre dividido entre la política y la literatura, que deja el legado de una obra comprometida, arriesgada y reconocida.

"Valentín se fue con la Gran Señora ". Así se refería el poeta, escritor y político, Volodia Teitelboim Volosky a la muerte, una circunstancia "silenciosa, pero que está presente", como dijo a LCD el 11 de febrero de 2007.

La partida de Teitelboim, nacido como Valentín y convertido en Volodia durante la adolescencia -tras su ingreso a las Juventudes Comunistas y la necesidad de clandestinidad ante la desaparición forzada de los registros electorales- puede entenderse como el punto cúlmine en la de un intelectual que luchó por un país mejor y que deseó ser recordado como un hombre bondadoso.

Sus 91 años de vida y sus más de 20 obras publicadas, entre ensayos, novelas y biografías, dan cuenta de esto. Y es que a pesar de haber sido un referente político durante largos años para el Partido Comunista (su primer amor), Volodia mantuvo una relación paralela con su amante, la literatura, que lo acompañó desde sus más púberes recuerdos hasta su alejamiento de la política.

Un amor, por lo demás, que entregó hijos reconocidos con el Premio de Ensayo del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1993), la Orden Gabriela Mistral en el Grado de Gran Oficial (1996), la Medalla de Honor Pablo Neruda (1996) y el Premio Nacional de Literatura (2002).

ANTOLOGÍAS, ENSAYOS Y BIOGRAFÍAS

"Antología chilena de la poesía nueva" (1935) fue el prólogo de su creación literaria. Escrito junto a Eduardo Anguita a los 19 años, fue una apuesta vanguardista por reseñar lo que consideraron rescatable y valorable en la poesía nacional, dejando fuera a Gabriela Mistral por "anticuada y correcta".

"El amanecer del capitalismo y la conquista de América" (1943), "Hombre y hombre" (1969) y "La gran guerra de Chile y otra que nunca existió" (2000) son parte de su faceta de ensayista, donde decantó toda su visión de mundo e ideología y que le costó más de alguna retractación, debido a su acérrima y a veces obcecada defensa del régimen stalinista.

Su amplitud de género también alcanzó la novela. En 1952 escribió "Hijo del salitre", una epopeya de la vida de trabajadores mineros que recapitula la matanza de Santa María de Iquique y años después, "La semilla en la arena" (1957), historia de los comunistas perseguidos y apresados bajo la "Ley Maldita" instituida por el Presidente Gabriel González Videla, que fue reeditada en 1987 bajo el título de "Pisagua".

Luego vino "En el país prohibido", que circula legalmente por primera vez en 1998 y cuenta su estadía clandestina en Chile, 11 años antes. "Noches de radio" (2001) también cuenta sus experiencias, esta vez en Radio Moscú, donde con el programa "¡Escucha Chile!", se ganó el odio y la preocupación de la dictadura de Pinochet.

ANTES DEL OLVIDO

Probablemente lo más reconocido de su obra sea la biografía. "Neruda" (1984), que fue encargada por el poeta y que Teitelboim cumplió a cabalidad. Luego, quizás en plan de redención, llegó "Gabriela Mistral, pública y privada" (1991) y completó la trilogía de los grandes de las letras chilenas con su amigo Vicente Huidobro, en "Huidobro. La marcha infinita" (1993).

Durante 1996 se sumerge en la figura del argentino Jorge Luis Borges con "Los dos Borges, vidas sueños y enigmas", premiado por la Academia de la Lengua como el mejor libro de 1996. "Por ahí anda Rulfo" (2005) fue su última biografía, desentrañando la obra de del escritor mexicano y autor de "Pedro Páramo" y "El llano en llamas".

Por el ya lejano 1997 Volodia debe haber sentido venir a la "Gran Señora". Fue el año en que publicó "Un muchacho del siglo XX", primer tomo de su autobiografía titulada "Antes del olvido". "Un hombre de edad media" (1999), "La vida, una suma de historias" (2003) y "Un soñador del siglo XXI" (2004), completan su retrospectiva enlazada con parte de la vida política y social del país, que servirá para recorrer la vida de un hombre de dos bastos mundos: un imborrable dirigente político y un reconocido literato chileno.

Valentín se ha ido, Volodia, probablemente, seguirá presente cada vez que se hojeen sus libros.

- by marmota -

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