domingo, 27 de abril de 2008

por Gonzalo Prieto Navarrete

En el año de las elecciones municipales la concertación se ordena en torno a las negociaciones, los candidatos y candidatas más aptos para enfrentar un escenario que a diferencia de las elecciones pasadas no cuenta con un capital político tan holgado para hacer frente a la derecha que corre velozmente por el escaño presidencial del 2009.

Las palabras del acalde de La Florida Pablo Zalaquett quién en su disputa por el sillón edilicio reconoció el poder de Lagos para potenciar hasta el más tímido competidor no está presente en esta elección, puesto que lamentablemente el capital político de la Presidenta Bachelet se encuentra minado y débil por la menguada gestión política de estos dos últimos años.

Se sabe y lo ha adelantado ya el senador Eduardo Frei que el primer termómetro para saber en que condiciones está la concertación (luego de muchos contratiempos y si estos son mayores que grandes aciertos como la reforma provisional), será las elecciones municipales, si se gana o pierde será el único resultado pragmáticamente consistente para evaluar las posibilidades del próximo 2009. Aún cuando el resultado pueda interpretarse de forma conveniente para cualquier coalición el análisis interno será clave.

Pero el traspié de la concertación y también de la alianza se comete nuevamente cuando la discusión pública se sigue centrando en las personas, en las negociaciones y los pequeños cálculos al margen de las ideas, los proyectos y las necesidades de cada unos de los más de 300 municipios que existen en el país. Detrás quedan las necesidades de descentralización y traslado de poder y presupuesto a los municipios, para que ellos puedan abordar con más y mejores herramientas las problemáticas más cercanas de la ciudadanía.

En la prensa se continúa leyendo sobre el avance de este y del otro, si baja fulano o sube mengano. La discusión de las ideas y proyectos como he dicho queda relegado a un espacio menor, ofertando luego un programa pobre sacado de catálogo de multienda.

Muchos podrán pensar que esto es así, así funciona en Chile por su modelo electoral y su sistema de partidos, que privilegia el consumo de un candidato y candidata cual auto o yogurt Light, da igual que se va hacer, lo que importa es quién para ganar y luego vemos que se hace. Esa lógica es en parte la gran responsable de la escasa participación que centra en las personas lo que debiera estar centrado en las ideas. Nuestro sistema ampara y continúa amparando el clientelismo contraviniendo los grandes discursos de participación ciudadana real, de democracia participativa que emanan de la moneda sin acuse de recibo por parte de los partidos. Todo lo contrario los ciudadanos están más lejos, menos involucrados y por tanto menos receptivos a la carreta farandulera que la política chilena insiste en legitimar y reproducir a través de sus organizaciones y medios.

Candidato será entonces el que pegue mejor en las encuestas, el que tenga más plata para tener una campaña exitosa, el que pueda hacer más regalos o invitar artistas para conciertos populares, ese será candidato, el que negocie mejor en el comité central, en la mesa ejecutiva, en la dirección nacional. Será candidato el que en definitiva pueda tener más votos. Pero no obstante que aquello sea importante para ganar, ¿no es también paralelamente importante la discusión de las ideas, el programa, el proyecto?

Cuando la gente más pobre sigue con los mismos problemas los partidos hablan de formulas, de porcentajes y de cifras, cuando las cifras que le interesan a los millones de chilenos y chilenas es soluciones para la situación en la que viven. La ceguera de los partidos es brutal y parece ser que se burlará de lo que realmente sucede.

Me pregunto ¿para qué queremos que las y los jóvenes voten con menos edad?, los discursos de mayor participación no esconden más que cálculos electorales, más clientes para comprar el producto, puesto que ninguno de los que proponen bajar la edad está votando o realizando indicaciones para mayor presupuesto en materias de juventud.

Tiempo, dinero y parafernalia en conclaves para subir el ánimo, para decirle a cientos de dirigentes de partido que continúen con ánimo y esfuerzo para ganar las municipales, pero señores cuidado con querer decidir demasiado pues no está en la línea de las negociaciones centrales. Si no somos capaces descentralizar de verdad nuestros partidos, menos aún seremos firmes en políticas que descentralicen Chile, en buen chileno si no nos la creemos nosotros, no esperemos que el resto se lo crea.

Es importante, vital, discutir sobre las ideas y llevar ese debate al centro de la ciudadanía, escuchar y ser escuchados, dialogar aunque lo que se piense sea distinto, puesto que construir una democracia más profunda pasa por las pequeñas cosas para luego transformar las grandes. Sin un ideal y compromiso en la acción claro de cambiar nuestro estilo y nuestras prácticas seguiremos sacando cálculos y avanzando a medias, levantando a los muertos para que salven la honra y ganar aunque sea en el discurso del porcentaje una elección que deja poco de elegibilidad a los ciudadanos que tienen que ir además de obligados a optar por quienes muchas veces jamás se acercaron a preguntar que les preocupa.

miércoles, 9 de abril de 2008

Zapato chino

por Eugenio Tironi

Con los escándalos recientes en municipios administrados por la UDI, ha quedado demostrado que los problemas que aquejan al Estado chileno en el manejo de sus recursos no surgen de una determinada ideología propia de la Concertación, y que no basta con desalojarla del poder para terminar con ellos. El asunto no es tan simple. Hoy el Estado (incluyendo a los municipios) maneja como seis veces más recursos que en 1990, pero su capacidad de gestión no se ha incrementado en la misma proporción. Tiene prácticamente el mismo personal, y de una calidad más o menos similar, a la vez que mantiene procedimientos diseñados en una época predigital y para funciones muy diferentes de las actuales.

El Estado se organizó para hacer él las cosas: la educación, la salud, los carnés de identidad, el transporte, las cárceles, la recolección de basura, etcétera. Pero ahora esas y muchas otras funcio-nes, que están en la esencia de su misión, las subcontrata a empresas privadas. La gestión de estos contratos requiere una organización y competencias muy sofisticadas, pues de ello depende si la tensión Estado-proveedor crea valor añadido o conduce a resultados calamitosos. En efecto, mientras el Estado busca maximizar en número y calidad el producto o servicio contratado, las empresas están enfocadas a maximizar su renta, sobre la base, obviamente, de cumplir con sus obligaciones y así preservar o ampliar el contrato y su propia reputación. Esta oposición de intereses puede dar lugar a un juego de suma positiva, donde todos ganan y el producto o servicio final termina mejor que lo proyectado. O puede desembocar en resultados catastróficos, sea por deficiencias o ambigüedades de los términos de referencia, mala selección del proveedor o fallas de control. ¿Qué tienen en común el Transantiago, la Seremi Metropolitana de Educación, el Registro Civil o los municipios antes aludidos? Precisamente una gestión deficiente -que en algunos casos se investiga si habría cruzado el límite de lo delictual- de los contratos mediante los cuales se han transferido a proveedores privados funciones vitales para la población, y que antiguamente proveía de modo directo el Estado.

¿Qué hacer frente a las deficiencias o irregularidades detectadas en esta sensible (pero cada vez más amplia) relación Estado-proveedores privados? Una solución es volver a que el Estado realice por sí mismo, con su propio personal y sus propias estructuras, todas las funciones que definen su misión: educación, salud, carreteras, transporte, recolección de basura y demás. Esto facilita el control y reduce los peligros de aprovechamientos o filtración de recursos, pero tiene ciertamente costos en productividad, flexibilidad, creatividad y oportunidades de emprendimiento. Tendríamos probablemente menos escándalos, pero al mismo tiempo productos y servicios públicos de menor calidad y mayor precio, y una economía, un mercado de trabajo y una sociedad más centrados en el Estado.

Otra solución es llevar al extremo la vigilancia de la Contraloría, lo cual podría inhibir a los funcionarios del Estado -y también a las empresas proveedoras- a emprender riesgos o innovaciones por el temor a ser sancionados o ser objeto del escarnio público. Así, la "farandulización" de la denuncia podría tener como efecto paradójico el retorno del estatismo y del burocratismo. Si éste no es el objetivo, entonces habría que terminar con el recreo y tomarse en serio la modernización del Estado, cuyos problemas de gestión empiezan a ser un zapato chino para el desarrollo de Chile. -by marmota-

viernes, 4 de abril de 2008

La derecha se pisa la cola

Por Sergio Reyes

La UDI siente ahora que la bomba de las irregularidades le estalla en las manos, salpicando a sus municipios regalones, Huechuraba, Recoleta y Viña del Mar.

Si el peor enemigo de la UDI hubiera escrito este verdadero guión televisivo, para un programa sensacionalista, no habría podido elegir un momento menos propicio para la colectividad de derecha. Justo cuando aparece frente a la opinión pública como una especie de fiscal incorruptible, que acusa y fiscaliza cada acto del gobierno de la Concertación y en el año en que se avecinan las elecciones municipales de octubre, donde pretende reelegir alcaldes emblemáticos, como Carolina Plaza, en Huechuraba y Gonzalo Cornejo, en Recoleta.

La guerra declarada y pública entre figuras claves de la UDI, que al cierre de esta edición llegaba a tribunales, con querellas recíprocas por injurias, incluía declaraciones como las siguientes, entre otras:

Joaquín Lavín, uno de los personajes centrales de esta película, afirma:

“Lamentablemente, mi yerno descubrió que la corrupción no es sólo patrimonio de la Concertación y que también hay corrupción en los municipios de la UDI.”

Carolina Plaza, la alcaldesa de Huechuraba, contraataca sin pelos en la lengua:

“Doliéndome profundamente el corazón, ya que he dedicado muchas horas y días de trabajo al señor Joaquín Lavin, creo que ha sido sumamente arrogante e irresponsable, porque ha usado toda su influencia, su experiencia, su peso político, para tergiversar la verdad respecto a la falta de probidad de su defendido. Espero que cuando se sepan los resultados de la investigación de la Contraloría, el vocero de Isaac Givovic asuma todas las consecuencias respecto a sus dichos. A él le gusta la justicia para unos, pero no para otros.”

Después de leer estas “perlas” resulta difícil pensar que hace apenas tres años, en el 2005, Carolina Plaza era la “asesora popular” del entonces candidato presidencial de la UDI, Joaquín Lavín.

Todo queda en familia

Como en toda película que se respete, existen personajes secundarios, que son esenciales para entender el accionar de los actores principales. Esta no es una excepción y la locación es la Municipalidad de Huechuraba.

Allí llega a trabajar, en el 2005, como Jefe de Informática del municipio, Isaac Givovic, 28 años, con algunos semestres de estudio de bibliotecología en la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso, casado con Asunción Lavín, una de las hijas del entonces candidato presidencial, Joaquín Lavín.

Por cierto, las relaciones entre el yerno del presidenciable y la alcaldesa de Huechuraba, que además era “asesora popular” del suegro, no pueden ser más estrechas. A Isaac se le remodela una oficina privada, con muebles, computador y alfombras nuevas. Poco después, ambos viajan juntos a la Argentina, para participar en un congreso de Intel.

No es todo, Isaac Givovic era socio de la empresa GES Consultores Limitada, con Felipe Salles, esposo de Estela Lavín León. En el mismo 2005, esta empresa “familiar” firma dos contratos con la Municipalidad de Huechuraba: uno para confeccionar la “ficha vecino” y otro para diseñar un plano digitalizado de la Comuna. Por estos servicios, se acuerda un pago de tres millones mensuales, los primeros seis meses y dos millones mensuales de ahí en adelante.

Además de Huechuraba, GER Consultores Limitada también celebra contratos con el municipio de Estación Central, donde el alcalde también pertenece a la UDI, el partido de Joaquín Lavín.

¿Qué ocurre para que la estrecha y próspera relación entre Carolina Plaza e Isaac Givovic se quiebre y de lugar a todo este escándalo? Buceando en la selva de declaraciones y contradeclaraciones, “El Siglo” pudo determinar dos situaciones de conflicto.

Uno de las iniciativas estrella de la alcaldesa de Huechuraba para el presente año y que sería uno de sus argumentos para la campaña de reelección en octubre es el proyecto Classmate. Se trata de dotar a un porcentaje significativo de estudiantes de escuelas municipales de notebooks, para lo cual es necesario comprar 1.800 de estos computadores, por un valor total de 896.684 dólares (cerca de 500 millones de pesos).

Givovic, como Jefe de Informática, adjudica la operación a Olidata, que habría respetado un cálculo bajo del dólar.

La alcaldesa Carolina Plaza le pide la renuncia a Givovic el 12 de febrero pasado , porque éste habría dado diversas versiones sobre el precio a que se calcularía el dólar. Gigovic, a su vez, afirma que él no es responsable de la situación y que la diferencia por el dólar se usaría para la futura campaña municipal de la actual alcaldesa.

La segunda situación conflictiva tiene que ver con la decisión de la Municipalidad de Huechuraba, que se toma el 14 de diciembre del año pasado, de licitar un nuevo sistema de telefonía y trasmisión de datos. Postulan las empresas Manquehue y Telmex e Isaac Givovic favorece a la primera. El 6 de marzo, Carolina Plaza anula el contrato, argumentando que se omitió realizar la licitación a través de Chilecompras y responsabiliza de la irregularidad a Givovic. Este, a su vez, acusa de los hechos al administrador municipal, Christian Gore y afirma que la alcaldesa desea favorecer a la empresa Telmex.

Con estos detonantes, estalla el conflicto, Givovic cae en desgracia y Joaquín Lavín entra en escena, asegurando en dos oportunidades que “mete las manos al fuego” por su yerno, lo que lleva a Carolina Plaza a designarlo como “vocero” de su hijo político Los socios de la Consultora Ges dejan de ir a la oficina y cierran la página web. Isaac Givovic está cesante, no aparece ni hace declaraciones y aparece en DICOM con quince protestos.

Carolina Plaza, explica la “destitución” de Givovic:

“Porque él encabezó un programa que tenemos con la Universidad Católica, que provee de computadores especialmente adecuados para los estudiantes de la comuna. En enero no damos cuenta que en la concreción del proyecto no estaban los acuerdos que se suponían estaban suscritos. Por eso dije en la reunión de concejo que él no era veraz.

Tras estas declaraciones, el yerno de Lavín sale a la palestra y contraataca, sosteniendo que él no fue despedido del municipio sino que renunció a su labor al descubrir que existían graves incumplimientos entre contratos ejecutados por la municipalidad de Huechuraba y otra empresa , Gestión Municipal Avanzada (GMA), además de una larga serie de irregularidades y faltas de probidad..

¡Menos mal que el Instituto Libertad y Desarrollo designó a la Municipalidad de Huechuraba como “la más transparente de Chile”!

Más combustible a la hoguera

Producida la ruptura entre Carolina Plaza y Joaquín Lavín, tenían que haber consecuencias, ya que se trata de dos pesos pesados en el escenario político de la UDI. Lavín, ex alcalde de Las Condes por dos períodos, alcalde de Santiago y candidato presidencial de la derecha en dos oportunidades.

Carolina Plaza, a su vez, es una alcaldesa estrella del partido de derecha. Tiene sólo 35 años, fue elegida por primera vez el año 2000, con el 29 por ciento de los votos y reelegida en el año 2004, con el 57 por ciento de los sufragios. Sobrina del ministro Francisco Vidal, de carácter fuerte, segura de sí misma, se definió a si misma de la siguiente manera:

“Una pelolais, rubia, cuica, paltona, que veía del otro lado del cerro, a convertirse en alcaldesa, eso era impensable.”

En esta guerra de acusaciones y contraacusaciones, salieron al tapete otros personajes y situaciones que complican aún más al partido de derecha. Es el caso del administrador municipal y alcalde subrogante cuando carolina Plaza se ausenta, Christian Gore, hombre de confianza de la alcaldesa, que ha sido acusado de numerosas irregularidades y que ha recibido los dardos de Isaac Givovic.

Otro personaje controvertido es Iñaki Busto, conocido “operador político” de la UDI, ex alcalde de graneros, designado por Pinochet en plena dictadura, asesora a Carolina Plaza desde que ella asumió la alcaldía, en el año 2000.

Además es socio de la empresa de asesorías Gestión Municipal Avanzada (GMA), que hace dos años pasó a llamarse Tecnología y Gestión. Su socia es nada menos que Jenny Acevedo, ex asesora de la diputada UDI por Recoleta Claudia Nogueira, quién, a su vez, es la esposa del alcalde de Recoleta, Gonzalo Cornejo, del cual también Acevedo fue jefe de gabinete.

La empresa de Iñaki Busto ha trabajado, entre otros, para los municipios de Recoleta, Viña del Mar, Colina, Estación Central y Huechuraba, con quién mantiene actualmente un contrato de asesoría por un valor de $ 5.250.000 pesos mensuales.

A su vez, el alcalde de Recoleta, Gonzalo Cornejo, posee desde hace dos años otra empresa de asesorías, llamada “Asesoría en Gestión Comunicacional”, con el nombre de fantasía de Rush, donde su socia es nada menos que Jenney Acevedo, un nombra que se repite hasta la saciedad.

Con razón, con tantos antecedentes, nombres repetidos, datos cruzados, vinculaciones familiares y políticas, acusaciones y contraacusaciones, el semblante del presidente de la UDI, senador Hernán Larraín, aúnque aparenta normalidad, denota una apariencia de honda preocupación.

Tensión en el concejo municipal

Huechuraba vive horas difíciles. Tanto la alcaldesa, Carolina Plaza, como los concejales de la UDI, brillan por su ausencia y, desde este lunes, un grupo de funcionarios de la Contraloría se ha constituido en las propias dependencias del municipio, para avanzar en la investigación de los hechos.

“El Siglo” también reporteó en terreno y pudo aquilatar cómo están los ánimos. Para el concejal de la Democracia Cristiana, Gabriel Rodríguez, la actitud que ha tenido la alcaldesa en los últimos días es insoportable:

“No da la cara ante la comunidad y está trabando las iniciativas municipales con su inasistencia, debería enfrentar las acusaciones e irregularidades e informar a la gente y no esconder la cabeza ante situaciones muy dolorosas como la que se está viviendo”.

Los concejales concertacionistas están molestos con la actitud que ha asumido Carolina Plaza, ya que no es la primera vez que enfrentan un problema y este silencio y ausencia de Plaza es sinónimo de que aún queda mucho por develar.

La concejala Camila Benado, PS, respecto al problema entre Plaza y Givovich, aseguró: "Lo que nos queda claro a todos es que, frente a una licitación, el responsable no es el jefe de informática, en este caso Givovich, porque él no tiene mayor peso en el municipio, ya que quiénes revisan y decide las propuestas, son el administrador municipal y el alcalde".

También explicó que "el jueves en el concejo, le preguntamos a Plaza por qué había cuestionado a Isaac y no a los demás funcionarios que tomaron la decisión y ella sólo dijo que el sumario establecería los culpables".

"Yo no estoy diciendo que ella se haya quedado con la plata, lo que digo es que aquí hay un mal manejo importante y es indesmentible que hay irregularidades. Ella está desviando la atención con lo de Isaac Givovich y la licitación con Manquehue para esconder las verdaderas irregularidades con Iñaki Busto y su empresa".

La concejala señaló que en reiteradas oportunidades en las reuniones de Concejo Municipal pidieron antecedentes sobre los honorarios de Iñaki Bustos y cuál era su función dentro del municipio, pero la alcaldesa Plaza se negó a contestar los requerimientos.

Los trabajadores municipales están especialmente afectados, ya que sufren las consecuencias de una situación en que no tienen responsabilidad alguna. El presidente de la Asociación de Trabajadores Municipales de Huechuraba, Raúl Bustos, declaró a “El Siglo”:

“Lo que nos corresponde es defender a los trabajadores. Aquí hay un administrador que recomienda las penas y luego las firma como alcalde subrogante, ese señor es Christian Gore y no le vamos a permitir que esté sumariando a los trabajadores en forma irregular. Nosotros no cometimos fraude y el señor Gore quiere cabezas que cortar para salvar a otros de sus responsabilidades, el hilo se quiere cortar por lo más delgado.”

Colegio Diego Portales

Las irregularidades en la comuna de Huechuraba no se detienen. Una de ellas es el proceso de construcción del Colegio Diego Portales, ubicado en la avenida el Bosque al llegar a Recoleta.

Como toda obra fue objeto de una licitación pública, que dio origen a un contrato que, en caso de incumplimiento, estaba sujeto a su rompimiento y al pago de las Boletas de Garantía correspondiente, sin perjuicio de las acciones judiciales, si así lo ameritaba la investigación.

Lo concreto es que aun no está claro qué medidas se tomaron respecto de la empresa que inició las obras de este establecimiento y cuyo contrato se rompió a raíz de los reclamos de los Concejales ante la Contraloría por los costos y el incumplimiento de contrato.

Tales incumplimientos han significado pérdidas para el municipio por más de 500 millones de pesos y como si esto fuera poco el colegio, Diego Portales, no tiene ningún permiso ministerial para funcionar.

Es decir, los alumnos terminarán su enseñanza media y no tendrán ningún certificado legal que acredite tal condición.

Los profesores no saben si recibirán sus sueldos a fin de mes, ya que al no estar hechos los trámites ante el ministerio correspondiente no obtienen las subvenciones legales. Esta otra irregularidad demuestra una vez más la negligencia de la alcaldesa para sacar obras antes de la campaña electoral municipal y así buscar ganar los votos de forma populista. - by marmota -